POR JOSÉ ÁNGEL PARRA
¿QUÉ SIGUE?
Ha concluido el Torneo de Clausura 2026, luego del cerrojazo entre Pumas y Cruz Azul, y aunque todavía falta conocer al campeón de la Concachampions, que saldrá de la final Toluca vs Tigres, la realidad es que ahora tendremos encima el bombardeo de la Copa del Mundo por más de un mes.
El desenlace de la Liga MX ha venido acompañado más por polémicas y descalificaciones que por pasajes honrosos. Al futbol también lo ensuciaron los abusos en las taquillas, y en la reventa aún peor, con boletos de locura valuados en demenciales presupuestos mundialistas, sin contar con los infaltables fraudes.
El balompié de antaño, al alcance de todos, ha quedado enterrado mientras se aproxima la justa internacional, por lo que lo ocurrido este fin de semana debe considerarse una desagradable “probadita”. Qué curioso, vamos a tener una mínima parte del pastel que sólo podremos probar en el fanfest y las pantallas gigantes.
En paralelo con los abusos y la degradación social en crecimiento debemos sumar a ese paquete la triste “remodelación” de la que ha sido víctima la CDMX bajo el pretexto de la justa mundialista. Grotescos remiendos, parches mal hechos para maquillar baches, pintura morada salpicada por doquier acompañada por la anunciada ajolotiza, sin que la estética nos acompañe. Minimalismo absoluto y despiadado, como si formáramos parte de una película gringa de humor negro.
Y como se les ocurrió hacerlo todo a la vez, bajo una profunda improvisación, ahora hay “obras” en todas partes y a destiempo, principalmente en el transporte público, de ahí que llegar al trabajo y regresar al hogar se ha convertido en un auténtico reto para la ciudadanía.El remate lo encontramos en los andenes del Metro Hidalgo. Candelabros dorados, aptos para una gala con guantes, moño y bombín, mientras la densa nube de polvo se esfuerza por esconder los escombros en escalinatas, pasillos y andadores en ruina, aunque a ese esmero nos queremos sumar los ciudadanos de a pie, con tal de borrar tanta ridiculez sin sentido. Las cosas, como son, sin apariencias. Así nos sentimos bien. ¿




